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16 de septiembre de 2008 |
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La espiritualidad románica, adquiere su total dimensión con el culto a las reliquias y las peregrinaciones. Con el control de Cluny , los peregrinos recorrían los caminos en dirección a los grandes centros espirituales como Mont Saint Michel, en el litoral bretón, Roma, los Santos Lugares y Santiago de Compostela. La peregrinación a los Santos Lugares fue el gran polo de atracción del cristianismo europeo, especialmente en el año 1033, en el que se cumplían los mil años de la muerte de cristo. La toma de Jerusalén por los turcos en 1078, hizo de Compostela la meta de Europa, vía de espiritualidad y difusión del arte románico.
El románico en la provincia de León dejó su impronta a través de gran
número de edificios; en la misma ciudad encontramos la Real Colegiata de
San Isidoro, ejemplo de vida comunitaria, la fábrica de la Iglesia y
Panteón se asigna al reinado de Fernando I y Doña Sancha (1037-1065).
Al mismo tiempo, para los burgos y otros enclaves de población surgieron
templos parroquiales románicos, menos suntuosos y no por ello menos
importantes.
Ejemplo de ello Santa María del Mercado, llamada también “del Camino” por
su razón de emplazamiento en el itinerario que llevaban los peregrinos que
deseaban entrar en la ciudad y dirigirse a San Isidoro.
Santa María del Mercado
responde al modelo artístico de tres ábsides y tres naves, iglesia
románica del siglo XII, su planta es trapezoidal. De la cabecera
primitiva se conservan los dos ábsides laterales, mientras que el central
se ha reformado en épocas posteriores. El espacio interno, con tres naves
plantea ciertos problemas ya que, los pilares que soportan las arquerías
de separación de naves, al no estar equidistantes ni ser idénticos,
originan arcos de diferente luz y traza. Algunos son apuntados por lo que
indican una fecha más tardía. Estas irregularidades no nos permiten
conocer con exactitud el tipo de cubierta primitiva que tuvo el templo.
De la época antigua se conservan tres puertas. Es probable que el
vestíbulo y la torre situados a los pies de la iglesia sean el recuerdo de
alguna estructura similar del periodo medieval. Otros datos de interés,
son los motivos decorativos propios del románico, como el ajedrezado o
taqueado jaqués, que recorre a modo de friso parte de los muros. En el románico la escultura era una expresión al servicio de una idea religiosa, y así componer un espacio simbólico. A la entrada de nuestra iglesia, encontramos a modo de tímpano, el tema iconográfico propio del románico de la “Virgen en Majestad” o Madre de Dios, conjuga el papel de mediadora entre los hombres y la divinidad, trono del salvador, tema de viejas resonancias bizantinas. Sobre la Virgen en esta escultura observamos a Cristo, envuelto en una mandorla o almendra mística símbolo de la divinidad. En la zona del presbiterio se conservan dos capiteles, estos representan unas figuras que podrían hacer alusión al tema de los bestiarios, un tema clásico del románico, utilizado como alegorías del pecado.
*Por Eva López Escapa - León, noviembre 2002
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La última actualización de este sitio fue el: 16 de septiembre de 2008